Un último trozo de Mañana es ayer

   Cada capítulo de Mañana es ayer incluye una pequeña historia retrospectiva relacionada con su contenido. La que aquí aparece es la contenida en Tarde de domingo, tarde de fútbol.

   Hace bastante frío esta mañana de domingo del mes de enero de 1919. Doña Asunción, elegantísima con su sombrero cloche, se hace cruces del número de personas que apresuradamente se mueven hacia el paseo del General Martínez Campos. Ha oído misa de una en el altar de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa en la parroquia de Santa Teresa y Santa Isabel, y vuelve ahora de la confitería Viena Sol en la calle de Génova. Esta tarde vienen sus dos cuñadas, viuda la una soltera la otra, a tomar el te; así que ha ido a comprar unas pastas con que obsequiarlas que de siempre han sido muy cariñosas con ella.

   Son las dos y tres cuartos de la tarde y alguien tendría que explicarle a doña Asunción, nueva vecina del barrio de Chamberí, un poco angustiada de tanto barullo, que dentro de un cuarto de hora, el Racing de Madrid va a enfrentarse en su campo, que precisamente está en ese paseo, al Madrid FC. Es un interesantísimo partido correspondiente al campeonato regional del centro , de manera que las personas que pasan presurosas al lado de doña Asunción tienen otras cosas en que pensar. «¿Juega por fin Monjardín?» pregunta alguien tan angustiado o más que la propia doña Asunción. No van a sacarle de dudas pero tampoco van a tranquilizarle, «No se sabe, pero los que vienen seguro son Teus y Bernabeu».

   El campo del Racing está ubicado de manera que uno de los fondos da al paseo del General Martínez Campos y el otro a la calle García de Paredes, con los laterales a Alonso Cano y a Modesto Lafuente. También se conoce como el campo de los Frailes, puesto que pertenece a los Paúles, cuya casa convento, templo, y dilatada huerta están en la otra acera de García de Paredes. Las copas de los no muy numerosos árboles de Martínez Campos, y los pescantes de los coches de caballos estratégicamente colocados, son un perfecto tendido de los sastres desde donde poder ver el partido sin tener que pasar por la taquilla.

   Cinco minutos antes de las tres, los jugadores del Madrid FC todavía no han saltado al campo. Si lo han hecho ya los del Racing, cuyas rojinegras camisolas a rayas verticales están a punto de agruparse para hacerse la foto de rigor. Dos seguidores del equipo local celebran la presencia de uno de sus ídolos, «Mira, mira, está Pascual en la portería», y su acompañante asiente, «Eso, eso es toda una garantía». No iba muy desencaminado, las intervenciones del guardameta del Racing de Madrid, que cuajaría una de las mejores actuaciones de la temporada, iban a ser decisivas en el resultado del partido.

   En lo que no parecen estar muy de acuerdo los dos entusiastas seguidores, es en el cambio de color del calzón en la indumentaria racinguista. Blanco desde 1914, año de su fundación, ha cambiado a negro en la temporada actual 1919 – 20. «Ya sé que a ti te gusta más el pantalón negro, pero que quieres que te diga, yo estaba más acostumbrado al blanco». «No es que me guste más el pantalón negro, pero me parece que va más con la camiseta. Pero fíjate, ya sale el Madrid».

   Las cuñadas de doña Asunción han calculado mal y han llegado antes de tiempo. Y eso que se han bajado del 20 que las traía de la Red de San Luis, viven en la calle de la Reina, una parada antes. «Hija Pilar esto es el extrarradio», eso si delante de su cuñada ni mencionarlo, al revés, «Discúlpanos Asunción, pero creíamos que la glorieta de la Iglesia estaba más lejos. ¡Si estamos al lado!». Doña Asunción sabe que sus cuñadas no piensan eso, pero sonríe porque ese educado hacer y decir de la época, va incluido en la visita. Y mira, mejor ha sido adelantarse, porque esos diez minutos les han evitado el verse envueltas en la marea humana que salía del campo del Racing. Una marea que no estará muy lejos de las cuatro mil personas, y es que estos partidos de football cada día apasionan más.

   Marea que avanza exultante paseo del General Martínez Campos adelante, porque el Racing de Madrid ha ganado por cuatro goles a uno al Madrid FC prácticamente asegurándose el título. Ya al descanso llegaron con ventaja de dos a cero, en lo que ha tenido mucho que ver la espléndida actuación del cancerbero local que lo ha parado todo. En la segunda parte el Madrid FC por medio de Bernabeu reduce distancias, pero enseguida dos nuevos goles del Racing sentencian el partido. «¡Qué te decía yo! Pascual en la portería, una garantía. Y Álvarez, ¡qué tres golazos!». Su interlocutor asiente y tiene una buena idea. «Vamos a celebrarlo al bar Santa Engracia. Invito yo».

   El Racing de Madrid desapareció el año 1931, pero aun hoy con un poco de imaginación es posible oír en la calle Martínez Campos, en el silencio de las primeras horas de la tarde de cualquier domingo, el grito de cientos de gargantas celebrando un gol, probablemente un chutazo por toda la escuadra de Caballero o de Félix Pérez, que haría inútil la estirada del portero visitante. Félix Pérez, madridista de toda la vida, había tenido un problema con el Madrid a causa de su contrato, y desde el año 1924 jugó en el Racing.