La librera de la calle de Carretas (4)

El conde de la Viñaza y Aureliano de Beruete

(Continuación de La librera de la calle de Carretas (3))

 

   En el post anterior el cuadro Retrato de una señora con mantilla y basquiña que había heredado de su padre en 1841 José María García Huerta, en 1867 era propiedad de Narciso Heredia y Heredia, 2º  conde de Heredia, no por herencia de su abuelo, y sin poder definir con precisión ni el cómo,  ni el cuándo. Eso sí, con una variación importante, ahora el retrato se llama La librera y con afirmaciones de peso hechas por Charles de Yriarte acerca de la vida amorosa de Francisco de Goya.

   Si avanzamos de nuevo en el tiempo, nos encontramos con otro estudioso de Goya, el conde de la Viñaza, que en su libro Goya, su vida, su tiempo, su obra, impreso en 1887, describe un cuadro del pintor aragonés en los siguientes términos. «Retrato de más de medio cuerpo, según el tamaño natural, de una hermosa mujer morena, fresca de carnes, de ojos grandes y expresivos, y pelo encrespado negro colocado al descuido sobre sobre su frente. Viste un traje de escote con mangas negras, de raso negro, y mantilla blanca bordada de encaje, la cual sostiene a la altura de la cintura con la mano derecha. En la izquierda un abanico blanco cerrado,, y el brazo de este lado caído naturalmente. Brazos y manos los tiene cubiertos por grandes guantes blancos de ante; y en el escote lleva un collar de ámbar de media vuelta.

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   Ha desaparecido en la descripción de la indumentaria la basquiña, pero no queda la más mínima duda que el cuadro descrito por el conde de la Viñaza es nuestro cuadro, para el que además mantiene la ocupación de la retratada, librera. El conde de la Viñaza, va todavía más lejos situando a la librera en una calle de Madrid. Titula el cuadro Retrato de la librera de la calle de las Fuentes.

   La calle de las Fuentes está en el cuartel de la Plaza, barrio de San Ginés, y va desde la plazuela del Barranco, final de la calle Arenal, a la plazuela de Herradores. Es una calle corta, a una mano la manzana 390 con casas numeradas de la 1 a la 9, y a la mano opuesta la manzana 414 con casas numeradas de la 1 a la 14. Contrariamente a lo que pudiera pensarse, en el Madrid de finales del XVIII principios del XIX hay un considerable número de librerías, pero yo no he sido capaz de encontrar una en la calle de las Fuentes.  Claro que también podría suponerse que es la calle en la que vive que no tiene forzosamente que coincidir con la calle donde esté la librería.      

   El conde de la Viñaza asigna el cuadro a un nuevo propietario, Benito Garriga, hecho sobre el que volveremos. De momento seguimos avanzando en el tiempo y en 1915, Aureliano de Beruete en su libro Goya, describe el cuadro  basándose en una fotografía, pero es el retrato de siempre. Tiene que hacerlo así porque como el mismo Beruete dice, el cuadro salió de España hace muchos años. En efecto, el cuadro se vendió el 6 de abril de 1890 en el hotel Drouot de París, donde está una de las casas de subastas más importantes de Francia.

   Beruete no se extiende mucho más, «no es mi costumbre hablar de pinturas que no he visto», pero a pesar de ello va a introducir una variación importante. Concretamente en el título del cuadro que pasa a nombrarlo, sin explicar la razón para hacerlo, como  Retrato de la librera de la calle de Carretas. Y eso sí, en los años en que está datado el cuadro, otra cosa no habrá en la calle de Carretas, pero librerías, librerías hay unas cuantas. Seguramente, por la ubicación en esa calle y en los números 14 al 19 de la manzana 206, es decir subiendo desde la Puerta del Sol a la mano diestra, de la Imprenta Real.

   En cualquier caso la paternidad del nuevo título no es atribuible a Beruete. Según noticia aparecida en  La Época en mayo de 1896, Jacinto Octavio Picón en artículo publicado en El Correo y tratando del interés de que el Estado adquiera cuadros de Goya en poder de particulares, ya cita el retrato de La librera de la calle de Carretas. Jacinto Octavio Picón es un pintor madrileño, a su vez crítico de arte y periodista.

   El interés por descubrir la identidad de la librera no es nuevo. El periódico Alrededor del mundo tiene entre sus páginas una sección fija, Averiguador Universal, en la que aparecen preguntas formuladas por los lectores, y que son respondidas por otros lectores en números posteriores. En el ejemplar de fecha 16.8.1915 aparece con el número 7.196 la siguiente pregunta: «¿Quién fue la librera de la calle de Carretas inmortalizada por Goya?», pregunta que no encontró respuesta.  

   Años más tarde, Valentín Sambricio identificará a la desconocida retratada por Francisco de Goya y Lucientes, incluso con documentación bastante desde su opinión personal, como la mujer de un librero, de un librero con la librería en la calle de Carretas. Pero eso lo trataremos en el siguiente post.

La librera de la calle de Carretas (2)

Mujer joven con mantilla y basquiña

(Continuación de La librera de la calle de Carretas(1))

   Serafín García de la Huerta pintor y marchante de cuadros, es hijo del militar Luis García de la Huerta, y nieto del ilustrado Vicente García de la Huerta. Vicente fue archivero del duque de Alba, oficial primero de la Real Biblioteca, y miembro de las Academias Española, de la Historia, y de la de Bellas Artes de San Fernando. Serafín García de la Huerta nacido en Mallorca, muere en Madrid el 25 de agosto de 1839.

   El inventario, tasación, y adjudicación de los bienes quedados a su fallecimiento, están registrados en escritura pública ante el escribano José González de Castro en el año 1840. No es del todo exacto porque la adjudicación de los cuadros y pinturas no se realiza y quedaron pro indiviso. Dos años más tarde, Enrique Storr tutor de los tres hijos menores y universales herederos de Serafín García de la Huerta, solicita al juez que se proceda a la partición de los cuadros nombrando el sujeto imparcial que lo haga, dado que la hija mayor, la señorita Serafina García de la Huerta, va a contraer matrimonio y hay que entregarla su parte.

   El juez dicta un auto el 17 de febrero de 1842 en el que para llevar a cabo la partición que se solicita, nombra a Francisco Marcellán Abogado del Colegio de esta Corte, al que se le entrega el inventario de cuadros y pinturas con la tasación que en su día realizó José Bueno como Profesor de Pinturas, Restaurador de Cámara de S.M. y primero del Real Museo. Y a quien se lo había pedido encarecidamente y en varias ocasiones el propio Serafín García de la Huerta, antes de su fallecimiento.

   El inventario consta de 1049 cuadros y pinturas y con la valoración sería en sí mismo digno de un estudio detallado que no tiene aquí cabida. El de mayor valor asignado, 60.000 reales, es una tabla redonda de cinco cuartas y media en círculo (supongo diámetro), que representa a la Virgen con el Niño Jesús y San Juan, y cuyo autor es Rafael. Hay dos tablas de Leonardo da Vinci valoradas en 50.000 reales cada una, una Inmaculada Concepción de Murillo 40.000 reales y un Rembrandt valorado en 20.000 reales.

   Varios cuadros de Velázquez con valores de 5.000 a 25.000 reales, un Zurbarán y varios Rubens. Hay varios cuadros de Francisco de Goya, y uno de ellos es precisamente el que más nos interesa de este amplio inventario. El cuadro con el número 871 del que dice «Ydem (El 869 y 870 son lienzos) Otro Ydem (El 870 es un retrato) de una Señora con mantilla y basquiña de Goya cinco cuartas de alto por tres y media largas de ancho dos mil reales . . . 2000».

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   Young Lady Wearing a Mantilla and Basquina de Goya en la National Gallery of Art de Washington, y Retrato de una Señora con mantilla y basquiña igualmente de Goya en el inventario de Serafín García de la Huerta. Que se trata de una mujer joven es innegable viendo el cuadro, pero el que le ha puesto nombre en el inventario del marchante, parece saber que el estado social de la retratada merece el calificativo de señora. Es decir, no se trata de una señorita Serafina a punto de casarse. Joven sí, pero debe de estar casada, y esto más adelante puede tener su importancia.

   Ahora lo que nos interesa es a cual de los tres hijos y herederos de García de la Huerta, Serafina, José, y Vicenta, asigna el cuadro el partidor nombrado por el juez. Utiliza para hacer la partición cuatro reglas, la primera es repartir a todos los herederos igual número de cuadros y de todos y cada uno de los precios. La segunda, tener en cuenta las facilidades para el transporte considerando las dimensiones y que los lienzos pueden rollarse y las tablas, más pesadas, no. La tercera, considerar que a igualdad de precio hay cuadros que por el asunto tienen una mayor facilidad para la venta. Y la cuarta y última regla, adjudicar a una misma persona los cuadros que sean compañeros, que los hay en el inventario.

   El 31 de mayo de 1842 el juez dicta un auto de aprobación de la partición y el 11 de junio queda protocolizada por el escribano González de Castro. Es bien aceptada. Incluso Isidoro Bonnefoi, marido de Serafina García de la Huerta, tiene el convencimiento de la legalidad, exactitud e igualdad con que se ha practicado, porque según sus propias palabras «como se casa al tiempo que se realiza la partición ha intervenido directamente en ella». En efecto, Serafina García de la Huerta, que vive en la plazuela de Santa Catalina de los Donados nº 1, se ha casado el 7 de abril de 1842 en la iglesia parroquial de San Ginés. Tiene 21 años.

   El retrato de una señora con mantilla y basquiña es adjudicado a José García de la Huerta, segundo de los hijos que tiene en ese momento 18 años. Es, a 31 de mayo de 1842, propietario del cuadro, y como se trata de un menor, no está de más conocer quién es su tutor. Ante el exceso de trabajo que tiene el actual, Enrique Storr, el menor solicita judicialmente que lo sea Pedro de Ysasi, pero éste no podrá hacer frente a la fianza de 1.400.000 reales exigida por el tutor en ejercicio. Si podrá hacerlo Francisco Xavier de Mariátegui, de la entera confianza del menor, con una casa de su propiedad sita en la Corte y en su carrera de San Gerónimo.