La verdadera historia del marqués de Perales (5)

La historia del marqués de Perales y la música

(Continuación del post La verdadera historia del marqués de Perales (4))

   La manola del Portillo es una zarzuela en tres actos en prosa y en verso de Emilio Carrere y Francisco G. Pacheco, con música del maestro Pablo Luna. La acción transcurre en el Madrid del 1808, y su protagonista masculino es el marqués de Navares, regidor de Madrid, un guardia de corps que enamora a marquesa y manola por igual, y que por igual desdeña, y al que los majos del Portillo de Embajadores, tildándole de afrancesado quieren acuchillar por la honra de una manola. Suena conocido ¿verdad?

   Pero el libreto se separa bastante de la realidad. El marqués de Perales no es soltero, no es tan joven como aparece en la zarzuela y ésta sitúa el apuñalamiento en la procesión del Carmen y no en el palacio de la calle Magdalena. Y a diferencia de la realidad, el final no es tan cruento porque Paloma, la manola del Portillo, en un arranque de generosidad salva la vida del marqués, interponiéndose entre él y la majeza.

   Juan Montes es un torero enamorado no correspondido de Paloma.

Paloma Aunque tú dices / que soy veleta, no cambio. / Sabes que tengo un martelo / que es el galán más bizarro, / más parlotero y garboso / que pisa los barrios bajos.

J. Montes ¡Echa tu rumbo Paloma! / Y . . . ¿es curtidor ese majo?

Paloma Mi novio es guardia de Corps / del señor Don Carlos Cuarto.

   Martelo es la unión y correspondencia cariñosa entre dos personas, y Paloma echa en cara a una vecina su edad.

Paloma ¡Anda, doña siglo y medio! / ¿Le ha dado a vuacé permiso / para hablar el sepulturero?

   Doña Belisa es la dueña de la duquesa, y Manuela, otra maja que ha sorprendido a su pretendiente hablando con ella.

Manuela ¿Le estás haciendo el amor / a la cuesta de la Vega?

   En Madrid es frecuente para referirse a una persona mayor o a una cosa antigua decir de ella que tiene más años que la Cuesta de la Vega. Cuesta que lleva desde Santa María la Real de la Almudena a la vega del río Manzanares. Y el torero Juan Montes opina que cada uno debe ocupar su sitio.

J. Montes Vayan los caballeros / a ruar con sus madamas / y dejen a los manolos / las majas de rompe y rasga.

   Ruar es aquí pasear la calle, cortejando y sirviendo, a las damas especialmente. Y al final Paloma impide el apuñalamiento.

Paloma Por lo que te quise / he sabido perdonarte. / Por las calles y las plazas / ya no dirán los romances: / Por la honra de una manola , / en la procesión del Carmen / mataron al marquesito . . . /No quiero que por vengarme / mañana diga la copla; / ¡Cómo lloraba su madre!

   La madre del marqués, Micaela González de Quijano, no hubiera podido llorar el apuñalamiento de su hijo. Había muerto en doce de octubre de 1791 (Parroquia de San Sebastián de Madrid. Libro de difuntos nº 37, folio 44)

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   Preciosa portada de tapa blanda del libreto. Es el nº 22 de LA FARSA / Publicación Semanal de Obras de Teatro / Director: Valentín de Pedro / Administración RYVADENEIRA S. A. Sección de Publicaciones / Paseo de San Vicente 20. – Madrid

   La obra se estrenó en Madrid, en el teatro Pavón, el día 21 de enero de 1928. El teatro Pavón está en la calle Embajadores, construido entre 1924 y 1925, es obra del arquitecto Teodoro Anasagasti.

   El libreto está digitalizado, si tienes curiosidad por echarlo un vistazo puedes hacerlo en

http://archivc.org/details/lamanoladelporti00/and

   Si te interesa tener el libreto, usando el buscador de iberlibro.com puedes acceder a una amplia lista de librerías en donde poder comprarlo, con un no menos amplio abanico de precios. desde 6 a 22 euros, dependiendo del estado de conservación-

Monumentos en el Viernes Santo madrileño (6)

El Monumento:

Parroquia de San Millán y San Cayetano 

   Sita en la calle de Embajadores, la planta es de cruz griega con tres naves y cuatro capillas rematadas con sus correspondientes cúpulas más la cúpula central, y es obra de la acción continuada de los arquitectos Marcos López, José de Churriguera, Pedro de Ribera y Francisco de Moradillo.

   Es la antigua iglesia del convento de Nuestra Señora del Favor, de clérigos teatinos, convento más conocido como de San Cayetano, nombre del fundador de la orden. Con la desamortización de Mendizábal es destinado a viviendas, mientras que la iglesia permanece dedicada al culto religioso.

   En el año 1869, al ser derribada la iglesia de San Millán en la plazuela de la Cebada, se produce el traslado de la sede parroquial a la iglesia de la calle de Embajadores, creándose de esta manera la iglesia parroquial de San Millán y San Cayetano.

La pequeña historia:

   Gabriel de la Torre solamente hace meses que ha terminado sus estudios en el Real Colegio de Medicina y Cirugía de San Carlos, y hasta su posada en la calle de los Reyes alta, frontera con el convento de la Visitación, han venido a requerirle por un asunto que urge. Es Domingo de Ramos, pero como se trata de un compromiso ha tomado su maletín y se ha llegado hasta el número 3 de la calle San Millán cuarto principal.

   Don Juan Bautista de Sotomayor y Martínez de Toledo, ingeniero en jefe de Su Majestad, ha amanecido con dolor de costado y dada su avanzada edad su sobrina Cecilia, educanda del Real Monasterio de las Señoras Salesas de esta Corte, no ha parado hasta conseguir la visita de un médico. Afortunadamente la dolencia resultó ser de poca importancia y después de detallado examen, así se lo hizo saber Gabriel a Cecilia.

   Cecilia, una mujer bellísima está como extasiada ante la presencia de Gabriel según parece desprenderse del más mínimo de sus gestos. Era como si hubiera estado esperándole toda la vida, ¡y por fin! esa mañana festiva el destino le ponía en su camino. Con los ojos muy abiertos y una dulce sonrisa seguía las explicaciones del licenciado como si no hubiese otra cosa en el mundo que mereciese ser escuchada.

   Hay que decir aquí para general conocimiento, que Gabriel se enamora de la sobrina del ingeniero del rey desde el primer instante. Un apasionado amor que todo lo hace diferente, un apasionado amor que todo lo vuelve maravilloso, un apasionado e increíble amor.

   Gabriel y Cecilia se han visto día si y día también, y la tarde del Viernes Santo en la calle de Atocha siguiendo la procesión que sale del convento de Santo Tomás, y dado el mucho concurso que hay, empujón va empujón viene, han terminado como casi sin darse cuenta cogidos de la mano entrelazados los dedos. Con la voz entrecortada, sin ser capaz de expresarse bien dada la enorme turbación que le produce el contacto con la mano de Cecilia, el licenciado en Medicina y Cirugía consigue al fin, declararle su amor. Amor que Cecilia acepta, porque ella también le quiere con toda su alma.

   Hoy, Domingo de Resurrección Gabriel se ha levantado temprano dado que tiene trabajo y quiere dejarlo terminado cuanto antes para ir a ver a Cecilia. Ha extendido una pila de papeles sobre la ya un tanto desvencijada mesa, un libro aquí, un libro allá, y lleva ya un tiempo en su quehacer cuando suenan golpes en la puerta. Golpes dados con premura, el que llama quien quiera que sea, parece traer prisa.

   En el umbral de la puerta se dibuja la figura de un golfillo de los del otro lado de la calle del Barquillo. De San Antón, de Regueros, de Válgame Dios, calles solitarias de caserío bajo y esquinazos oscuros. Pregunta por don Gabriel el cirujías que tiene claro, para que le buscan.

   Por el cuartel del Barquillo y más propiamente por el barrio de las Mercedarias se mueven los chisperos que trabajan el hierro, y motivos para la bronca sobran. El cortejo a una maja de otro barrio, que si la honra del Barquillo está en solfa, que si muera el Avapiés. Lo normal es que las cosas no vayan a más y todo termine en un descalabro, eso si con una considerable brecha.

   Pero en ocasiones el asunto se complica y las navajas salen a brillar, un puntazo para dejarle la cara guapa a un baladrón. Sólo que esta mañana Gabriel las cosas no son como tú las piensas. Esta mañana no hay un chispero malherido perdiendo sangre  en una escondida revuelta, esperando que vayas a hurgarle con tu cacharrería y si puedes a ponerle andando, El golfo viene a otro recado, y no es que no haya una navaja cortando el aire, que haberla hayla. Búscate quien te haga la cura Gabriel, o cúrate tu mismo si puedes, o que te cure el tiempo si el tiempo puede, porque hoy el viaje es para ti. Tú todavía no lo sabes, pero el acero frío y cortante de la palabrería que trae el golfo, te va a partir el alma.

   Cecilia no quiere volver a verle, así sin mas, sin ningún tipo de explicación. Y no hay ni una sola, entiéndelo bien Gabriel ni una sola palabra más que añadir al mensaje que trae el zagal. Y cuando quiere reaccionar ya es tarde, el golfo acostumbrado a desaparecer a la velocidad del rayo ante las mismas narices de Satanás, ha volado escaleras abajo, y tiempo hará que le está dando aire al real de la comanda. Todos los intentos de Gabriel resultarán estériles, no volverá a ver nunca a Cecilia, y el cirujano no lo sabe, pero cosas no del todo claras en su acreditación de limpieza de sangre tuvieron la culpa. Y la cobardía de Cecilia claro.

                                                          CebadaySanMillan

La habitación de Cecilia Sotomayor en la calle San Millán manzana 144 número 3, donde acude el cirujano Gabriel de la Torre. En la plaza de la Cebada,manzana 15 número 11, la parroquia  de San Millán, que en 1869  traslada su sede a la iglesia de San Cayetano en la calle Embajadores, para constituir la  iglesia parroquial de San Millán  y San Cayetano.

Plano de la Villa y Corte de Madrid. 1800 Fausto M. de la Torre y Josef Asensio