El Rey Intruso quiere poner orden

     Manuel de Lardizábal ministro del Consejo Real ha doblado el esquinazo de la calle de los Estudios para acceder a la plazuela de los Consejos, y en ese mismo instante se ha dado de bruces con Villagómez, miembro de ese mismo Consejo. Es Agosto 3 del año de mil ochocientos y ocho, media hora antes de la celebración del Pleno.

 

̶  Villagómez, ¿conocéis que asuntos trata el Real Decreto que S.M. el Rey se ha servido expedir?  ̶

̶   ¿De qué Rey habláis Lardizábal?  ̶

̶  Comparto vuestro pensamiento, pero no es tiempo y menos lugar para la chanza.  ̶

̶  ¡Disculpad! Sí, se de los asuntos. El día primero del que corre coincidí con el Señor Decano en la función de los toros.  ̶  

 ̶   Tengo oído que el concurso fue grande. ̶

̶ ¡Y cómo no serlo! Se pagaba la mitad de los precios acostumbrados en tendidos y gradas cubiertas, dado que S.M. abonaba la otra mitad de su Real bolsillo a los hospitales General y de la Pasión. ̶

̶  ¿Y quién estuvo al cuidado de las cuadrillas de a pie?

̶  Juan Núñez, alias sentimientos, y Alfonso Alarcón. Pero Lardizábal, ¿no era vuestro interés el Real decreto?  ̶

̶  Así es Villagómez os escucho con atención. ̶

̶  El Rey quiere dar a la Villa de Madrid una fuerza municipal capaz de proteger a las personas y las propiedades. Y ha decretado que en cada uno de los diez quarteles se constituya una compañía de cien hombres. Las compañías de los quarteles de las Maravillas, Palacio, San Martín, Afligidos, y Barquillo, se reunirán en un primer batallón. Y las de los quarteles del Avapiés, San Francisco, San Gerónimo, Plaza Mayor, y San Isidro, lo harán en un segundo batallón. Que serán mandados por un Coronel.  ̶

̶  Habrá fijado los requisitos para ser individuo de este  Cuerpo.  ̶

̶  Nadie podrá serlo sino está establecido en Madrid, es propietario o maestro examinado en algún gremio de oficio, y no tenga más de 20 años y menos de 60.  ̶

̶  Decíais Villagómez que los dos batallones serán mandados por un Coronel. ¿Se conoce su nombre?  ̶ 

̶ Se conoce. Se trata del capitán de navío Don Martín Fernández de Navarrete. Estudió en el Seminario de Bergara de donde salió para guardia-marina cuya plaza sentó en el departamento de El Ferrol, sirviendo después en el navío Purísima Concepción. ̶  

̶  Mirad, ahí llega Cortabarría. Entremos, se hace tarde. –

 

     Celebrado el Pleno del Consejo y como es preceptivo, el asunto se pasa a los Señores Fiscales, que a 5 días del mes de Septiembre de dicho año dicen que debe sobreseerse en este expediente por hallarse comprehendido lo cuando el decreto del Consejo Pleno de 11 de Agosto último. El abandono momentáneo de Madrid por parte de Josef I paralizó la aplicación del Real Decreto.

     El Decano del Consejo, Don José Colón de Larreategui, y Manuel de Lardiazábal y Uribe, desplazados ya en 1809 a la ciudad de Cádiz, tras su paso por el josefino Consejo de Estado se integraron decididamente en el fernandino bando.

     No puede decirse lo mismo del capitán de navío propuesto como coronel. Martín Fernández de Navarrete a instancias de José I fue nombrado Caballero de la Real Orden de España en junio de 1810, orden que el pueblo ridiculizó con el sobrenombre de orden de la berenjena por el color de su distintivo. Navarrete, autor de interesantes obras literarias, probablemente tuvo que exiliarse un tiempo a Francia. Vuelto a España ocupó el cargo de Director de la Real Academia de la Historia.

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