La librera de la calle de Carretas (2)

Mujer joven con mantilla y basquiña

(Continuación de La librera de la calle de Carretas(1))

   Serafín García de la Huerta pintor y marchante de cuadros, es hijo del militar Luis García de la Huerta, y nieto del ilustrado Vicente García de la Huerta. Vicente fue archivero del duque de Alba, oficial primero de la Real Biblioteca, y miembro de las Academias Española, de la Historia, y de la de Bellas Artes de San Fernando. Serafín García de la Huerta nacido en Mallorca, muere en Madrid el 25 de agosto de 1839.

   El inventario, tasación, y adjudicación de los bienes quedados a su fallecimiento, están registrados en escritura pública ante el escribano José González de Castro en el año 1840. No es del todo exacto porque la adjudicación de los cuadros y pinturas no se realiza y quedaron pro indiviso. Dos años más tarde, Enrique Storr tutor de los tres hijos menores y universales herederos de Serafín García de la Huerta, solicita al juez que se proceda a la partición de los cuadros nombrando el sujeto imparcial que lo haga, dado que la hija mayor, la señorita Serafina García de la Huerta, va a contraer matrimonio y hay que entregarla su parte.

   El juez dicta un auto el 17 de febrero de 1842 en el que para llevar a cabo la partición que se solicita, nombra a Francisco Marcellán Abogado del Colegio de esta Corte, al que se le entrega el inventario de cuadros y pinturas con la tasación que en su día realizó José Bueno como Profesor de Pinturas, Restaurador de Cámara de S.M. y primero del Real Museo. Y a quien se lo había pedido encarecidamente y en varias ocasiones el propio Serafín García de la Huerta, antes de su fallecimiento.

   El inventario consta de 1049 cuadros y pinturas y con la valoración sería en sí mismo digno de un estudio detallado que no tiene aquí cabida. El de mayor valor asignado, 60.000 reales, es una tabla redonda de cinco cuartas y media en círculo (supongo diámetro), que representa a la Virgen con el Niño Jesús y San Juan, y cuyo autor es Rafael. Hay dos tablas de Leonardo da Vinci valoradas en 50.000 reales cada una, una Inmaculada Concepción de Murillo 40.000 reales y un Rembrandt valorado en 20.000 reales.

   Varios cuadros de Velázquez con valores de 5.000 a 25.000 reales, un Zurbarán y varios Rubens. Hay varios cuadros de Francisco de Goya, y uno de ellos es precisamente el que más nos interesa de este amplio inventario. El cuadro con el número 871 del que dice «Ydem (El 869 y 870 son lienzos) Otro Ydem (El 870 es un retrato) de una Señora con mantilla y basquiña de Goya cinco cuartas de alto por tres y media largas de ancho dos mil reales . . . 2000».

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   Young Lady Wearing a Mantilla and Basquina de Goya en la National Gallery of Art de Washington, y Retrato de una Señora con mantilla y basquiña igualmente de Goya en el inventario de Serafín García de la Huerta. Que se trata de una mujer joven es innegable viendo el cuadro, pero el que le ha puesto nombre en el inventario del marchante, parece saber que el estado social de la retratada merece el calificativo de señora. Es decir, no se trata de una señorita Serafina a punto de casarse. Joven sí, pero debe de estar casada, y esto más adelante puede tener su importancia.

   Ahora lo que nos interesa es a cual de los tres hijos y herederos de García de la Huerta, Serafina, José, y Vicenta, asigna el cuadro el partidor nombrado por el juez. Utiliza para hacer la partición cuatro reglas, la primera es repartir a todos los herederos igual número de cuadros y de todos y cada uno de los precios. La segunda, tener en cuenta las facilidades para el transporte considerando las dimensiones y que los lienzos pueden rollarse y las tablas, más pesadas, no. La tercera, considerar que a igualdad de precio hay cuadros que por el asunto tienen una mayor facilidad para la venta. Y la cuarta y última regla, adjudicar a una misma persona los cuadros que sean compañeros, que los hay en el inventario.

   El 31 de mayo de 1842 el juez dicta un auto de aprobación de la partición y el 11 de junio queda protocolizada por el escribano González de Castro. Es bien aceptada. Incluso Isidoro Bonnefoi, marido de Serafina García de la Huerta, tiene el convencimiento de la legalidad, exactitud e igualdad con que se ha practicado, porque según sus propias palabras «como se casa al tiempo que se realiza la partición ha intervenido directamente en ella». En efecto, Serafina García de la Huerta, que vive en la plazuela de Santa Catalina de los Donados nº 1, se ha casado el 7 de abril de 1842 en la iglesia parroquial de San Ginés. Tiene 21 años.

   El retrato de una señora con mantilla y basquiña es adjudicado a José García de la Huerta, segundo de los hijos que tiene en ese momento 18 años. Es, a 31 de mayo de 1842, propietario del cuadro, y como se trata de un menor, no está de más conocer quién es su tutor. Ante el exceso de trabajo que tiene el actual, Enrique Storr, el menor solicita judicialmente que lo sea Pedro de Ysasi, pero éste no podrá hacer frente a la fianza de 1.400.000 reales exigida por el tutor en ejercicio. Si podrá hacerlo Francisco Xavier de Mariátegui, de la entera confianza del menor, con una casa de su propiedad sita en la Corte y en su carrera de San Gerónimo.

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La librera de la calle de Carretas (1)

   Un sello, un cuadro.

   Con motivo de la celebración del Día del Sello, el 24 de marzo de 1958, la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre realiza una emisión de diez sellos dedicados al pintor Francisco de Goya y Lucientes. Impresos en huecograbado, todos llevan en su parte inferior una banda en oro donde aparece la palabra España, y con valores faciales comprendidos entre 15 céntimos y 3 pesetas.

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   El ejemplar correspondiente al valor de 40 céntimos es, tal como puede apreciarse en el borde inferior dentado, el cuadro titulado La librera de la calle de Carretas. A mí, desde una clara e indiscutible posición de inexperto en el arte de la pintura, me parece que se trata de un cuadro de gran belleza que merecería la pena poder ser contemplado con detenimiento. Lo que ocurre es que no es fácil hacerlo porque el retrato está en los Estados Unidos, concretamente en la National Gallery of Art de Washington.

   El cuadro, de dimensiones 109,5 x 77,5 cm. datado aproximadamente entre 1800 y 1805, no está catalogado con el nombre que aparece en el sello. Su nombre es Young Lady Wearing a Mantilla and Basquina, es decir Mujer Joven con Mantilla y Basquiña recordando que el inglés carece de eñe.

   La basquiña es, según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua en las ediciones de la época en que se pinta el cuadro, «ropa o saya que traen las mujeres desde la cintura hasta los pies con pliegues en la parte superior para ajustarla a la cintura, y por la parte inferior con mucho vuelo. Pónese encima de toda la demás ropa y sirve comúnmente para salir a la calle». Hasta la decimotercera edición, año 1869, no se modifica la definición, y solamente para sustituir la cintura por las caderas y añadir «que por lo común es negra».

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   La visualización del cuadro ofrece lógicamente un mayor detalle que la del sello, como la riqueza de la mantilla, la elegancia de los guantes, el abanico cerrado que lleva la retratada en su mano izquierda, o el collar con que adorna su escote. Lo de la basquiña, al menos con esta imagen, parece más discutible porque no está claro si es un vestido o bien un cuerpo con falda desde la cintura a los pies.

   Viendo sello y cuadro se me plantean una serie de interrogantes tales como ¿por qué el cuadro terminó en Washington? ¿Por qué en el sello aparece con un nombre y en la National Gallery of Art con otro? ¿Quién es la joven mujer con mantilla y basquiña retratada por Goya? ¿Es realmente una librera con oficina en la calle de Carretas? Y si es así ¿quién es la librera de la calle de Carretas? ¡Demasiadas preguntas para un solo post!